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BOLETÍN DE CONYUNTURA No. 3 - PEAP
Julio 2016 
XI CUMBRE AP: BALANCES Y DESAFÍOS A 5 AÑOS DE INTEGRACIÓN
Del 28 de junio al 1 de julio se llevó a cabo la XI Cumbre de la Alianza del Pacífico en la Región de Los Lagos, al sur de Chile. En esta Cumbre participaron los mandatarios de los cuatro países miembros de la Alianza; además, se contó con la presencia del presidente electo del Perú, Pablo Kuczynski, los presidentes de Argentina y Costa Rica, ministros de los países miembros y de los países observadores, al igual que funcionarios de organismos como el BID y la Cepal, y representantes del sector privado.
Durante la XI Cumbre se realizó la Reunión del Grupo de Alto Nivel (GAN), conformado por los Viceministros de Comercio Exterior y de Relaciones Exteriores, el I Encuentro Ministerial de la Alianza del Pacífico y sus Estados Observadores, el Consejo de Ministros de la Alianza del Pacífico, la III Cumbre Empresarial  y la XI Cumbre Presidencial, en la que Chile asumió la presidencia pro témpore de la Alianza del Pacífico. En las diferentes reuniones se abordaron temas como alianzas público-privadas, pymes, integración financiera, innovación, educación, entre otros temas.
Logros de la Alianza a 5 años de su conformación
Si bien la Alianza del Pacífico fue conformada hace cinco años, el impacto del Protocolo Adicional al Acuerdo Marco, el cual estructura gran parte del proceso de integración, aún está por verse, pues entró en vigencia el pasado 1° de mayo, día en el que el 92% de los productos que se comercializan entre Chile, Colombia, México y Perú, quedaron libres de aranceles.

No obstante la reciente entrada en vigencia del protocolo comercial, importantes logros se han alcanzado en estos cinco años. Dentro de ellos sobresalen los alcanzados en materia de educación, pues la plataforma de movilidad estudiantil de AP ha permitido el intercambio académico de más de 900 estudiantes, docentes e investigadores de los cuatro países miembros; asimismo se destacan los avances en integración financiera, en donde se ha logrado establecer políticas comunes que armonicen las carteras de estos países, contribuyendo así a la confianza de los mercados internacionales y estimulando inversiones, financiamiento y transparencia fiscal. Otro de los logros que cabe destacar es el acercamiento que ha habido entre la AP y otras iniciativas de integración como el Mercosur, Asean y Apec.

Por otro lado, es importante resaltar la firma de convenios durante la Cumbre, ya que sientan las bases para una mayor integración en áreas académicas, de innovación y emprendimiento y de comercio. 

 
Visión a futuro
Tanto los mandatarios como los diferentes ministros de comercio y representantes del sector privado, coincidieron durante la Cumbre en que la Alianza del Pacífico aún tiene significativos logros que alcanzar y, de hecho, ha logrado en un periodo relativamente rápido llegar a acuerdos que en otros procesos de integración han tomado muchos más años. Continuando con este dinamismo, se espera que ya entrado en vigencia el protocolo comercial, aumente el comercio intrarregional y se establezcan cadenas de acumulación de origen, uno de los aspectos más anhelados por los miembros de la Alianza.

Igualmente se espera dinamizar la relación con los 49 países observadores, estableciendo vínculos de cooperación y dando espacio a la convergencia entre iniciativas como Mercosur, y a la participación de países como Brasil y Argentina, los cuales han manifestado el  interés por acercarse a la Alianza. 

 
Desafíos
En la XI Cumbre de la Alianza del Pacífico se evidenció el creciente interés y entusiasmo que genera esta iniciativa, tanto en los países miembros como en los países observadores y en algunos organismos multilaterales; sin embargo, este entusiasmo e interés también puede leerse como una reacción al enrarecido ambiente regional e internacional.

La desaceleración económica no es algo reciente ni exclusivamente regional. Diferentes medidas a lo largo del espectro ideológico se han discutido e implementado para reactivar las economías, sin embargo, había una cuestión que hasta hace poco no era discutida entre las principales economías occidentales: las bondades de la integración regional. El ‘Brexit’, suceso que ha sacudido la política internacional, es una manifestación de esto, pues aunque no pone en juego el libre comercio entre el Reino Unido y la Unión Europea, marca una fractura en lo que hasta ahora ha sido el más importante proceso de integración a nivel mundial. Sumado a esto, los frecuentes pronunciamientos de Trump frente a iniciativas como el NAFTA y el TPP, de las cuales retiraría a Estados Unidos en caso de llegar a la presidencia, han generado pánico entre países de la región, aspecto que se evidenció en la XI Cumbre y que se expresó en el interés de diferentes países por la Alianza del Pacífico, iniciativa que comienza a verse como un refugio ante los nuevos vientos que soplan en la economía internacional.

La Alianza del Pacífico se comienza a consolidar entonces como uno de los pocos procesos de integración regional que está dando frutos, hecho que a su vez representa una serie de desafíos para sus países miembros, los cuales deberán mantener el pragmatismo del que han hecho gala para evitar las tensiones que han comenzado a generar fracturas en otros procesos.

 
Lecciones de la Cumbre
En primer lugar, la Cumbre fue una clara muestra de la fortaleza que sigue teniendo la idea de integración en los países de la Alianza del Pacífico.  En un contexto de creciente incertidumbre a nivel global, causada por la salida del Reino Unido de la Unión Europea y las preocupaciones relacionadas con el curso de la campaña electoral en Estados Unidos, la Alianza del Pacífico es un proyecto de integración que sigue avanzando, produciendo resultados reales y con una visión de futuro bastante prometedora. En este sentido, la Alianza resulta ser muy atractiva para otros países dentro y fuera la región: últimamente, el número de países candidatos y países observadores ha crecido dramáticamente, y además, otros bloques y agrupaciones de países en América Latina – varios de ellos en estado crítico o estancados- están ahora buscando un mayor acercamiento con la Alianza del Pacífico.

La otra clave del éxito del fortalecimiento del bloque es el hecho de que todos los líderes de la Alianza comparten valores políticos, son promotores de modelos económicos basados en el libre mercado, libertad de expresión y derechos humanos. De igual manera, comparten la visión de que hay muchos asuntos vinculados al desarrollo económico  y  social de sus países que se pueden resolver a través de los esfuerzos tomados en conjunto y tomando decisiones coordinadas. Todos los debates y discursos durante la Cumbre fueron marcados por estas sintonías. Desde esta perspectiva, el apoyo al proceso de paz en Colombia por parte de los demás países miembros de la Alianza, estuvo caracterizado por el énfasis en que no se trata del cambio del sistema político ni modelo económico sino el logro de un acuerdo donde las partes aceptan las reglas de juego político y económico de una democracia liberal. Así, la Alianza se fortalecerá con la membresía de una Colombia en paz y mirando hacia adelante.

Hablando sobre otro aspecto del desarrollo del proyecto de integración en el Pacífico latinoamericano, hay que recordar que una de las ideas detrás de la creación de la Alianza del Pacífico era el aumento de interacciones entre sus miembros  con los países de Asia.  La Cumbre demostró que el interés hacia Asia sigue siendo fuerte y que hay posibilidades –y oportunidades- de usar distintos formatos de cooperación: aparte de comercio y cooperación técnica, hay intercambio de buenas prácticas y know how entre dos regiones en el marco de la Alianza del Pacífico, como por ejemplo, la cuestión de integración de mercados financieros. No es coincidencia que el presidente electo del Perú, Pedro Pablo Kuczynski, haya anunciado que es muy probable que su primer viaje oficial como jefe de estado sea a China, mientras que los tres países miembros de APEC manifestaron su apoyo a la apuesta colombiana que busca insertar al país en arreglos internacionales con la participación de los países asiáticos.

Por último, pero no menos importante, fue el intento de acercar la agenda nacional de los países de la Alianza con los intereses de sectores locales. En su intervención, la presidenta de Chile justificó la elección de la región de los Lagos como la sede de la Cumbre de la Alianza por su deseo de buscar mayores sinergias entre las estrategias nacionales de integración latinoamericana con las necesidades de desarrollo sub-nacional: “Chile no es solo Santiago”. Cabe destacar que las autoridades locales tenían incidencia en varios debates de la Cumbre, además, los empresarios de la región del Sur de Chile constituyeron una buena parte de los participantes de la cumbre empresarial.  De esta manera, distintos sectores sub-nacionales y locales de Chile pudieron vincularse en grandes debates sobre el futuro del proyecto de integración y asegurar que sus intereses no sean ignorados. Es un ejemplo para seguir en cualquier otro país miembro de la Alianza. 

 
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